Lo invite a jugar a la pelota. Quiero ver como la toca, como inventa jugadas diferentes a las mias. Hoy se lo presento a mis amigos, con quienes juego y bebo cerveza cada semana. Voy a llevarlo también a conocer a mi familia y a mi novia. Tienen que conocerlo, porque quiero terminar esta guerra que tengo con el desde hace décadas.
No se si estará contento o no de que lo lleve, pero va a ir igual porque el también (estimo) va a sorprenderse y ver que yo también puedo jugar distinto, con una calidad que nos une y nos distingue.
El partido es a las ocho y nos vamos de una juntos. No estoy nervioso. Estoy mas bien ilusionado de presentarles a ese monstruo divino.