Dia 24: Timon soldado

En la mañana fuimos a buscar la pieza soldada para poder volver a poner el timón de viento en funcionamiento. En el camino pudimos ver la destrucción de los deslizamientos que afectan a la gente humilde sobre los morros.  Es triste saber que mientras nosotros viajamos la mayor parte del planeta sigue sufriendo y viviendo en condiciones infra humanas.

La Marina del Pirata's Mall

La Marina del Pirata’s Mall

 

La pieza increíblemente estaba lista y pudimos llevárnosla de vuelta a la marina del Pirata’s Mall. El motor había vuelto a funcionar luego de la limpieza del tanque. Era cuestión de rearmar el piloto de viento para poder estar listos para partir. Esa tarde la pasamos con Sergio, el amigo argentino que junto a Cris, su esposa brasilera, viajaba en su velero de acero desde hacia casi una década. Ellos eran quienes nos habían dado remolque para entrar sin problemas a la marina dos días antes y durante nuestra estadía nos contaron sobre sus aventuras. Había dado ya una vuelta al mundo en la que se demoro casi siete años. Aun recuerdo su consejo de que es mejor hacer la circunnavegación del globo sin necesidad de trabajar. Durante su viaje había hecho de todo para poder seguir adelante. Durante este viaje nos fuimos encontrando con muchos navegantes que nos daban su apoyo y sus consejos. En Angra Sergio nos ofreció llevarnos a bucear al día siguiente a en la Ilha Grande. Enseguida aceptamos pero a condición de que no tuviera otros turistas para llevar a pasear en lo que era su negocio de clases de buceo.

Aves marinas descansando tras su pesca.

Aves marinas descansando tras su pesca.

El resto del día se fue en preparaciones para la partida. Al día siguiente visitaríamos la Ilha Grande antes de irnos hacia Rio, la capital nacional de la joda.