Dia 82: Las Pitons

Pasamos la noche muy tranquilos avanzando a un promedio de cinco millas por hora. A eso de las tres me fui a a dormir y lo deje a Eduardo de guardia. Otra vez éramos solo dos y debíamos tratar de dejar descansar al compañero lo mas posible para luego poder descansar uno.

A media mañana me levante y con alegría pude observar el contorno de las afamadas Pitons de Saint Lucia. Su forma sorprendente las había transformado en un símbolo de la isla y el motivo de infinidad de souvenirs. En la isla se las puede encontrar en remeras, tazas, llaveros y recuerdos sin uso. Esto lo supe luego a través de mi madre que ha visitado Saint Lucia varias veces, pero nosotros apenas nos estábamos acercando por vez primera a vela.

El timon en cuestión.

Las Pitons a lo lejos

La primera noche nos había tratado muy bien y el suave viento de popa nos dejaba avanzar a una velocidad aceptable. Hacia el sur podíamos también ver la isla de Saint Vincent pero sin duda íbamos a pasar mucho mas cerca de Saint Lucia. Habíamos escuchado que Saint Vincent era muy bonito y pintoresco pero a quince millas de distancia parecía una isla mas. El viento había ido calmando con la proximidad del medio día y la velocidad disminuyo considerablemente. La corriente nos empujaba contra la isla y mientras la brisa se mantuviera no tendríamos problemas.

Cuando estábamos a unas 4 millas del extremo sur de Saint Lucia el viento se calmo por completo. El Tremebunda flotaba en la calma caribeña como un corcho a la deriva. Miramos el GPS y la corriente nos llevaba directo hacia la rompiente de la punta. Los nervios volvieron a crisparse, pero aun teníamos tiempo. Estábamos avanzando a dos nudos hacia la isla, o sea que tendríamos dos horas para que el viento creciera un poco y nos diera la posibilidad de salir de este percance. Era imposible saber si la corriente nos tiraría contra la costa o si a ultimo momento nos empujaría hacia el oeste para darnos paso sin problemas. Mirábamos al agua y nada se movía. El GPS sin embargo nos seguía diciendo que las Pitons estaban cada vez mas cerca. Comenzábamos a ver los riesgos de la navegación a vela pura. El motor seguía descansando muerto de risa en la sentina de siempre. Los nervios siguieron en ascenso, al menos por un rato.

Edu sonríe al dejar atras Saint Lucia.

Edu sonríe al dejar atras Saint Lucia.

A eso de la una de la tarde, cuando estábamos como a tres millas de la isla, comenzamos a sentir una brisa desde el este que nos iba a dar el empuje suficiente como para zafar de la punta. Las Pitons se pusieron un poco tristes de que no nos acercáramos mas pero nosotros nos sentimos aliviados al ver que el barco volvía a avanzar a cuatro nudos. Este breve incidente de la falta de viento en un paso entre islas nos dejo marcados y sin dudo hoy recuerdo esa hora de calma como una de las horas mas extensas de la travesía.

A media tarde ya veíamos a las Pitons alejarse a nuestra popa. Dejábamos atrás un Saint Lucia que no he vuelto a visitar. Los recuerdos de la calma se quedaron en mi memoria hasta el día de hoy. Los souvenirs de las Pitons me los debo para una próxima visita.

DIA 82: Millas recorridas 127 – Velocidad promedio 5.33 nudos

Dia 82: Saint Lucia

Dia 82: Saint Lucia

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