Dia 53: Cambio en la corriente

Después de 53 dias llegamos al punto en el que a corriente marina al fin comenzara a empujarnos. Nos bajamos de la cinta transportadora que nos impedía el avance. Era como por fin lograr bajarse de la maquina de los gimnasios en la que uno corre pero no se mueve. La gran diferencia es que esta alfombra de agua es tan inmensa en relación a nuestra insignificante existencia, que no podemos darnos cuenta del cambio.

Ferry de Cabedelo sale a pasear turismo

Ferry de Cabedelo sale a pasear turismo

Dejamos João Pessoa  por  babor al final de la tarde y unas millas mas tarde la Ponta de Mato, en el extremo de la pequeña ciudad de Cabedelo. Era un triunfo moral para Eduardo y para mi, porque ya podíamos corroborar de un modo fehaciente que la corriente no había podido doblegarnos. Dejamos las velas arriba y prendimos la radio. En Zarate y Campana celebraron el logro como si se tratara de un hito para la humanidad. En verdad era un hito en el viaje este, tan importante para nuestra humanidad particular. La fuerza de voluntad es una virtud que casi siempre se resalta en relación a un hecho factico particular, pero creo que en verdad se debe referenciar al esfuerzo previo al hito.

El agua frente a Joao Pessoa

El agua frente a Joao Pessoa

La fuerza de voluntad no llega al pico de la montaña, ni termina el maratón. La fuerza esta antes en el día de entrenamiento, en la partida y en la voluntad tacita del proyecto que aun no comienza. Logramos derribar al gigante imparable pero aun nos quedaba enfrentarnos con las serpientes marinas, con nuestro Moby Dick: el mar que adelante nos tenia cuatro mil millas de examen a libro cerrado.

El puerto de Cabedelo - que nunca conocimos.

El puerto de Cabedelo – que nunca conocimos.

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