Dia 46: Adios a Bahia

Despertamos en la paz de Itaparica. La calma era tal que no teníamos apuro por salir, pero nos habíamos propuesto hacerlo y la travesía debía continuar. Por la radio Pepe, el amigo de Edu nos aviso que había conseguido algunas cartas digitales que nos vendrían muy bien, pero para esto deberíamos recalar brevemente en el Centro Náutico da Bahía del cual ya nos habíamos despedido.

Entonces levamos ancla y antes de partir el motor nos acerco hasta el Cenizo. Sin atarnos siquiera nos dimos la mano con Daniel por ultima vez. Recién lo volvería a ver 6 años mas tarde en Miami cuando lo encontré navegando en un velero que había comprado al norte de la Florida. Esta vez navegaba con Lorena y con su bebe.

La vida nos va cambiando y nosotros también cambiamos la vida. Partimos de Itaparica por el mismo camino que habíamos hecho a la ida. Las migas de pan virtuales que quedaban marcadas en el GPS nos ayudaban a pasar por un camino que nos aseguraba que no íbamos a vararnos en los bancos de arena próximos al faro.

Las cartas que nos había ofrecido Pepe eran cruciales para poder entrar de modo seguro a varios de los puertos que teníamos en nuestra derrota. Habría que parar brevemente y despedirnos, ahora si de forma definitiva de Salvador.

Cruzamos la Bahía de Todos los Santos en sentido oeste-este. El mismo trayecto del día anterior pero a la inversa. La brisa nos hacia pensar que tal vez por la tarde podríamos navegar a vela. Dos horas mas tarde entramos al Centro Náutico y nos amarramos provisoriamente en la punta de la marina en la que se encontraba el Samantha (así se llama el velero de Pepe). Al llegar nos recibió con una sonrisa y nos pidió que lo siguiéramos. Caminamos unos veinte metros sobre la marina y vimos a Pepe golpeando el caso de un velero brasileño. De adentro salió una pareja con mucha cara de simpáticos. Y lo eran.

Nos invitaron a pasar y pudimos ver que adentro de su velero de 30 pies contaban con mucho mas tecnología que la nuestra. Habían compilado cientos de cartas y de seguro muchas de ellas nos vendrían bien.  Hasta tenían a bordo una quemadora de discos compactos. Esto en el 2003 era verdaderamente impactante de encontrar en un velero en Bahía.

Salvador desde el Forte de São Marcelo

Salvador desde el Forte de São Marcelo

Charlamos sobre su viaje y según recuerdo iban en rumbo norte, tal vez hacia el Caribe. Mientras la charla proseguía, la quemadora de discos hacia su trabajo de traslado de datos. Yo me encontraba emocionado de encontrar gente que nos ayudaba como si fuéramos sus amigos. Esto no note infinidad de veces durante el viaje y sin embargo no dejaba de sorprenderme. La apatía de las ciudades nos tiene acostumbrados al aislamiento y el sálvese quien pueda. Los navegante parecen manejarse con otros códigos que a mi me resultan mas nobles y mas admirables. En total habremos pasado una hora y media, pero cuando los CDs estuvieron listos no tuvimos mas excusas y debimos iniciar la partida. En camino hacia el Tremebunda nos cruzamos con un sudafricano con el que habíamos charlado en los días previos, nos deseo suerte y prometió visitarme en Miami ( cosa que nunca hizo ). Le dimos un abrazo a Pepe y le deseamos suerte en su viaje que seria aun mas largo, pero con mas pausas que el nuestro.

Forte São Marcelo desde el Oeste

Forte São Marcelo desde el Oeste

Era hora de partir y apuntar la proa hacia Recife. Las cartas digitales en la mano, el motor en marcha y la ciudad que atrás se seguía preparando para el Samba. Saliendo pasamos cerca del Forte São Marcelo, que nos seguía con la mirada mientras dábamos el adiós a Bahía.

2 thoughts on “Dia 46: Adios a Bahia

    • Un gusto escribirla.. y recordar las buenas épocas del viaje a Miami. A partir de ahora creo que ya no vas a aparecer mucho….pero apareciste bastante hasta ahora.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *