Seis pies

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Tenia la certeza de que ella ya no vivía. Pero desde cuando. Sin duda Víctor había presenciado cada uno de nuestros encuentros. Pero por que no se presento entonces. Acaso era otro test.

Muchas veces pienso si Víctor no habrá sido mi alma gemela, el espejo de mi lado más satánico y depravado. Es cierto que parecíamos muy diferentes, pero también lo era la admiración mutua y la envidia insana por los rasgos del otro que uno no tenía. En particular siempre envidie su sarcasmo, su desinterés por lo cotidiano y su malicia tan practica. Calculo que él envidiaría mi tristeza, mi emancipación forzosa y mi torpeza, rasgos que deploro desde hace años.

No podía denunciar a nadie (Víctor ya estaba muerto). Seguramente inducida al suicidio por la acción premeditada de Víctor. Supuse que la visitaría tras nuestros encuentros y la torturaría. Pobre criatura, no habrá soportado… Seguramente había sido idea de Víctor la excusa del viaje a la provincia y seria el mismo el que la sostendría aterrada la noche que casi volteo la puerta.

¿Pero cuando habría muerto?

De algo estaba seguro. Ella no podía estar viva. La primera frase lo decía bien claro:

 

«Ya no hay luz en sus ojos

porque el cielo se llevo sus palabras

y sus palabras se quedaron en tu tiempo»

No me animé a seguir leyendo. Si bien había leído la obra ya dos veces, esta nueva interpretación era tan tenebrosa y aterradora que la sola idea de leerla me hacia un nudo entre el estomago y el esófago.

La cerré y la apoye sobre la mesa. Esa obra no podía permanecer conmigo. Era peligrosa y podía contener claves acerca de mi pasado o mi futuro que no quería conocer. Recordé un par de frases:

«No preocupa tu futuro

porque es igual al resto.

Seis pies son suficientes,

Los gusanos siempre vencen”

No quería encontrar mas claves. Prefería olvidar y empezar de nuevo (aunque no fuera posible). Sabia que tenia que devolver la obra para poder continuar mi existencia en paz y sin anuncios, pero no podía llevársela a Luis al mostrador… debía devolverla a escondidas.

Lo prohibido me atraía, como siempre, pero era muy peligroso intentar infiltrarse en el deposito de la biblioteca durante el día. Decidí que debería retornar la obra por donde había salido: por la ventana del baño. Quizá no hubieran notado su ausencia. Si bien el sereno debía haber avisado acerca de mi intrusión, seguramente no sabrían que obra me estaba llevando y, como revisar la biblioteca entera les llevaría meses, no podrían saber cuál obra era ni quien podía haberla llevado. Estos razonamientos me tranquilizaron y me dieron coraje para ejecutar el plan de devolución. Podía devolverla esa misma noche, cuanto antes mejor.

Pense que seria un tramite, como se dice, parte de mi historia escrita. En realidad mi plan parecía ser parte de otro más malicioso y lleno de resentimiento, el plan de Víctor. Quizá esta fuera la segunda o la tercera etapa que nunca quiso contarme, parte de su venganza como si lograra con mi fracaso aminorar o resarcir mi traición.

Es cierto, lo había traicionado, pero no en el banco sino en su propia casa, o mas bien, en mi cabeza voladora. Quizá ella también lo haya traicionado, y por eso esta muerta en vida. De otra forma seria injusto, y a Víctor no le agradaría.

Ingenuamente me encamine a la biblioteca. Serian las doce de la noche cuando me pare frente a la ventana del baño. Esta vez parecía más fácil ya que la ventana del baño estaba abierta. Esto no me extraño en lo mas mínimo. Solo tuve que trepar, y a decir verdad, me sentí un poco tonto devolviendo una obra que había robado tan solo cuatro días antes. Sonreí mientras pasaba mi abdomen hacia la ilegalidad. Se me ocurrió que alguien podría leer esa misma obra años mas tarde y darle un sentido más poético y menos nefasto. Pero esto nunca ocurrió.

Hoy pienso que las vidas de cada uno de nosotros ya están escritas en código en algún libro perdido. O peor aun, que estén todas escritas en un mismo libro que yo tuve hace unos años. Es cierto que pude haberlo descifrado por completo, pero no quería conocerme en forma tan profunda, prefería no saber mis caminos, andarlos sin mas advertencias que la intuición y los desatinos pasados. Esa decisión me costo esta cárcel y tiene el motivo de lo que escribo.

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