Segundo picado

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Antes de salir del baño pense en dejar la obra en cualquier estante y marcharme velozmente, pero al meditarlo me di cuenta de que tarde o temprano la descubrirían y a través de Luis sabrían que yo la había movido. Entonces decidí buscar el lugar de donde la había sacado en el fondo del ultimo pasillo del depósito. Después de tantos meses en la biblioteca conocía a la perfección la ubicación de mis libros favoritos, a los que volvía con frecuencia. Pero a esta obra no iba a volver.

Al entrar en la sala de lectura sentí un frío helado que atravesaba mis piernas. Pense que serian los nervios, pero era otra cosa. Hice diez pasos antes de que se encendieran las luces. Pense que era Víctor, pero no era Luis apuntándome.

-¿Querés saber donde va esa, eh?-

No atine a contestar, tampoco a huir como la primera vez. Por detrás apareció el sereno reconociendo mi rostro.

-Si fue este el que se llevo el libro.

-Claro, quien otro- remato Luis.

Cuando llego la policía me acorde del cuento.

Que ganas de jugarme un picado, pense. Me sonreí entonces, pero mi sonrisa no duro mucho.

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