Fines

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Lo pense por varios días. El encuentro fortuito había disparado en mi una suerte de odio inexplicable. Indudablemente el destino había errado su camino.

¿Por qué Luis le había llevado el libro a ella…? Justo a ella. ¿ Que extraño motivo lo llevo hasta allí? Y como sabia ella que iba a encontrarme algún día en aquella plaza. El encuentro no fue fortuito entonces.

Si la obra fue la que la guió hasta mí, entonces el móvil de Luis pudo haber sido solo uno: Víctor.

Ahora bien, para que provocar un encuentro similar al que genero su ira contra mí.

Creo que todo ha estado planeado. No sé si por Víctor o por una fuerza que no llego a comprender. Este era su fin, el de Víctor digo. Me imagino su sonrisa mientras escribo esto.

El efecto secundario del encuentro me tiene preso hoy. No pude soportar saber que ella tenia la obra, justo cuando había creído que era una ficción, una idea mía. Ella parecía obsesionada con Víctor y la obra, lo cual impedía cualquier tipo de requerimiento de mi parte. En realidad ella había pasado a un segundo plano una vez que comprobé que el encuentro no había sido fortuito sino planeado por Víctor. Ella no era quien creí, ya no era. La obra era mi fin y nada podía interponerse.

Podría quemarlo todo y el mundo seguiría. Sin mí, sin la obra, todo seria igual.

Pero mi sed no se agota con el llanto. Hay algo mas, siempre hay algo más. Y sigo escribiendo, es una droga que no tiene cura, la soledad del encierro.

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