El encuentro

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La vi sentada en un banco con la expresión perdida. Me detuve frente a ella. No estaba muerta, estaba allí en la plaza, esperándome. Recuerdo que me dijo:

-Sabía que algún día vendrías. Esta escrito.

Comencé a temblar, y me senté para no desvanecerme. Hablamos solo un par de minutos. Me contó que un hombre le había acercado un libro extraño hacia unos meses. Al principio lo había dejado archivado sobre un mueble sin darle importancia, pero luego llego un día en que sintió urgencia por leerlo sin saber por que. A partir de entonces se sentaba en esa plaza todas las tardes, sin saber cuando pero con la certeza de que yo aparecería. Dijo que solo tenia un mensaje para darme y que nunca mas volvería a verla.

-¿Pero por que…?- atine a preguntarle desesperado.

-Porque esta escrito.

Le pregunte por el mensaje y se puso nerviosa. Intente calmarla con un abrazo, pero se altero aun más.

-¡Tonto… no te das cuenta! Víctor esta observándonos, siempre lo estuvo. El juego terminó. Existen fuerzas que no podemos comprender, ellas nos rigen, nos determinan. No hay nada para hacer, porque todo ya esta escrito.

Se levanto llorando y se fue.

No pude seguirla, estaba atónito.

Parecía imposible pero era real. Ella tenia la obra. No se como le habría llegado, pero estaba seguro de que ella la tenia. Dos palabras resonaban en mi mente: esta escrito. Ella lo dijo dos o tres veces.

Me negaba a creerlo. Cuando pense que mi vida podía estar resumida en las líneas de esa obra, me asuste. Pero nunca pense que el destino de todos estuviera prefijado; esto no solo era aterrador sino repugnante.

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